La inversión en los mercados financieros es una manera muy interesante de poder sacar rentabilidad. Hablaremos siempre del concepto de rentabilidad, más allá del capital inicial del que disponemos. La rentabilidad será el ratio entre el beneficio bruto de nuestras inversiones y el capital con el que partimos para realizar dichas inversiones. Por eso en JGM Traders decimos que el objetivo de cualquier inversor es ser rentable, es decir, obtener rentabilidades positivas.

Los diferentes pasos que veremos a continuación forman la metodología de inversión que desde JGM Traders llevamos a cabo:

En primer lugar, debemos definir el sistema de trading. Para ello, se tendrán que llevar a cabo una serie de estrategias o reglas, que generan señales de compra y venta sin ningún tipo de ambigüedad o cualquier otro elemento subjetivo. El objetivo principal de las estrategias es gestionar el riesgo e incrementar la rentabilidad en cualquier entorno de mercado.

Operar con un sistema con el que no nos sentimos confortables incita que nos saltemos las reglas al usarlo. Y eso es uno de los principales errores que se suelen cometer en el trading y que conllevan comenzar a ser no rentables.

En segundo lugar, hacer una buena simulación o backtesting. Pues testear una estrategia de trading antes de emplearla puede ser algo beneficioso para el trader. Esta táctica se debe hacer independientemente de lo que queramos negociar. Y es que poner en juego nuestro capital sin saber si tan solo vamos a ganar, resulta algo arriesgado. Por eso es aconsejable pasar por una fase de backtesting, con lo que determinar como mínimo que el sistema que quieren usar sea rentable.

Por último, se debe hacer una buena gestión monetaria de nuestras inversiones. Y es que para ser un buen trader es tan importante decidir cómo y dónde invertir como el cuánto. A través de ella vamos a sincronizar nuestro nivel de riesgo y probabilidad de ruina con el sistema de trading que usemos.

Cuando realizamos una inversión, lo primero que tenemos que tener definido es el riesgo por operación y el riesgo de cartera. Debemos pensar que una operación puede no salir bien, por lo que en caso de pérdida tiene que ser lo más acotada posible. Para ello utilizaremos una serie de pautas que determinarán la cantidad de dinero que vamos a invertir. El riesgo por operación es un factor fundamental. Todos pensamos que al invertir generaremos beneficios siempre, aunque siempre pueden surgir improcedentes, por lo que debemos calcular muy bien que en caso de que salga mal cómo va a repercutir en nuestro capital.

Por lo general, cuando pensamos en perder un 3% todos tenemos presente que necesitamos ganar un 3% para estar como al principio. Lo que conocemos como curva lineal. Sin embargo, la gestión monetaria es clave ya que la curva de recuperación ante las pérdidas no tiene que ser lineal, sino exponencial. Es decir, ante pérdidas del 10%, debemos pensar que para recuperarnos de ellas necesitamos ganar un 11%.

Es por ello que cuanto más acotemos nuestras pérdidas, menos necesitaremos para volver a estar donde estábamos.

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